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1. Emprender o no emprender, ésa es la cuestión

Mientras que en otros países como Estados Unidos el sueño de todo universitario es llegar a ser un empresario de éxito, en España el gran logro para la mayoría de ciudadanos tradicionalmente ha consistido en obtener una plaza de funcionario público, garantizándose de este modo una retribución y un puesto de trabajo vitalicios. Todavía recuerdo a mis catedráticos de Derecho animándonos a opositar a judicatura o notaría, como si la visión de pasar los siguientes diez años encerrados estudiando para aprobar (o no) un incierto examen fuera la mejor de las salidas profesionales.

No obstante, estamos experimentando un cambio radical de mentalidad y desde hace unos años se ha puesto de moda todo lo relacionado con el emprendimiento. En la actualidad, se otorga una gran importancia al hecho de ser tu propio jefe y no trabajar más que para uno mismo. Ésta es una tendencia global que traspasa fronteras, ya que en la denominada “era del conocimiento”, cualquier persona ubicada en cualquier parte del mundo con acceso a Internet puede comenzar un negocio online y vender sus productos o servicios a través de la red.

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Cuando uno se plantea la posibilidad de emprender, hay que tener en cuenta que no es un camino fácil, sino más bien todo lo contrario. Algunas ventajas reconfortantes que se encuentran a lo largo de esta andadura son el hecho de convertirse en el receptor directo de los frutos de nuestro esfuerzo, dar rienda suelta sin límites a nuestra creatividad y organizar nuestro horario de trabajo, pudiendo conseguir así esa tan anhelada conciliación entre la vida personal y la laboral.

Pero también hay muchos inconvenientes, y es que es un estilo de vida que no se adapta a cualquier forma de ser. Un gran sentido de la responsabilidad, una alta capacidad de organización, liderazgo o habilidades de negociación son sólo algunos de los atributos imprescindibles que debe poseer un emprendedor para hacer frente a los innumerables retos del día a día.

Dentro del mundo jurídico, la abogacía es una de las profesiones que cuenta con un mayor porcentaje de emprendedores. Se trata de un sector muy atomizado, constituido en su mayoría por despachos integrados por dos o tres letrados que persiguen hacerse hueco en el exigente y maduro mercado legal. Dentro del sector financiero, también es cada vez más usual encontrar asesores que buscan de forma autónoma clientes potenciales a quienes ayudar en todo lo relativo a su economía.

2. ¿Cuáles son los pasos a seguir?

En primer lugar, lo más importante a la hora de emprender es elaborar un plan de negocio, que es el documento donde se explica detalladamente el proyecto empresarial y se analiza su viabilidad técnica, comercial y financiera. Muchos emprendedores se lanzan a la aventura de poner en marcha un negocio sin antes haber realizado un estudio de mercado para averiguar si realmente hay un nicho vacío sin cubrir, o bien tienen unas expectativas irreales, por lo que posteriormente suelen darse de bruces con la cruel realidad.

Ocho de cada diez empresas no sobreviven a su primer año de vida Click To Tweet

Si tenemos en cuenta las estadísticas concernientes a la abrumadora mayoría de empresas que no llegan a perdurar más allá del segundo año de vida, hay que ser más consciente aún de la importancia de elaborar un buen plan de negocio que permita encauzar la idea hacia buen puerto. Una parte esencial del mismo es el plan de marketing, pues es tan importante producir bienes o servicios de calidad, como saber venderlos.

En este sentido, si optamos por un modelo de negocio ya probado será más fácil de implementar, pero si nuestra idea es innovadora, seguramente tengamos que pivotar hasta dar con una combinación de factores que tenga encaje en el mercado. En esta era digital en la que nos encontramos, aunque consideremos que nuestro negocio es totalmente tradicional, como bien podría ser un despacho de abogados o una asesoría, debemos incorporar la dimensión digital en nuestra estrategia.

Un claro ejemplo de ello se puede apreciar en el momento de elegir el nombre de nuestra empresa o marca comercial. Hoy en día no es suficiente únicamente comprobar si tal denominación ya está ocupada en el Registro Mercantil o en el Registro de Marcas y Patentes, sino que además hay que verificar que ese dominio de Internet no tenga ya un dueño y que estén disponibles con ese nombre de usuario los distintos perfiles en redes sociales. 

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Sería una acción fútil inscribir en el Registro de Marcas un nombre comercial para el que posteriormente no esté disponible ningún dominio similar en Internet ya que impediría poseer una página web del negocio en cuestión. Asimismo, también se debe verificar que los dominios idénticos pero acabados en .com, .es .org .net y otros no correspondan a sitios extraños que puedan perjudicar nuestra marca (por ejemplo, portales de sexo).

Después de haber realizado este ejercicio exhaustivo de análisis y planificación, se puede comenzar con la creación per se del negocio: elaboración del pacto de socios, constitución de la sociedad, inscripción en los diferentes registros, alta en Hacienda y en la Seguridad Social, etc. Para la realización de algunos de estos trámites y otros posteriores, como las declaraciones trimestrales de impuestos o solicitud de subvenciones, es muy recomendable poseer el certificado electrónico, ya que ahorrará al emprendedor innumerables horas de su tiempo.

3. Y ahora…¿cómo consigo clientes?

Una vez hemos realizado todos los trámites burocráticos necesarios para la apertura del negocio, viene la fase crucial: conseguir clientes. No podemos quedarnos sentados esperando a que un viandante cruce el umbral de nuestra puerta o suene el teléfono para encargar nuestros servicios, sino que debemos conseguir clientes de forma proactiva.

Los clientes no van a aparecer solos...¡hay que buscarlos de forma proactiva! Click To Tweet

Incluso en el ámbito jurídico o financiero, la forma de atraer potenciales clientes ha sufrido una profunda transformación, y es que las personas hoy en día buscan en Internet información sobre aquellas cuestiones que les preocupan, no siendo ya el “boca a oreja” la forma habitual de contratar un profesional.

Como he mencionado anteriormente, es indispensable contar con una estrategia digital que potencie el desarrollo del negocio. Ante todo, la página web será nuestra carta de presentación en Internet, por lo que debe tener un diseño visualmente atractivo, una estructura ordenada y permitir a los usuarios encontrar fácilmente toda la información que desean.

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Pero no es suficiente únicamente con tener una página web, sino que debemos hacer uso de todas las herramientas que el Marketing Digital pone a nuestra disposición para aparecer en el camino de búsqueda de los usuarios, pues la competencia es feroz en Internet y cada vez se utilizan técnicas más sofisticadas. Algunas de ellas son:

  • Incorporar una estrategia de posicionamiento orgánico o SEO para aparecer en los primeros resultados de búsqueda de Google.
  • Llevar a cabo campañas de publicidad online para dar a conocer nuestros productos o servicios desde el primer día.
  • Diseñar newsletters para conseguir lectores que se conviertan en clientes o bien fidelizar a los actuales.
  • Dar difusión de nuestra actividad profesional en las redes sociales que sean más idóneas para nuestro negocio.
  • Medir todos los esfuerzos realizados gracias a la analítica web y dirigirlos hacia los canales que prueben ser más efectivos.

Además de la vertiente relacionada con el marketing, debemos concebir un verdadero ecosistema integrado de herramientas digitales. Una de las más útiles es un software CRM (Customer Relationship Management) que permite gestionar de forma eficiente la relación con los clientes y poder automatizar procesos de índole comercial como la captación de usuarios interesados a través de una landing page y envío de emails según las acciones que realicen o el perfil de cada uno. De esta forma, se produce un alineamiento entre Marketing y Ventas que permitirá optimizar en gran medida los resultados.

4. ¿Es tan difícil emprender en España como dicen?

Evidentemente, la dificultad de emprender en un país siempre va a depender del entorno con el que sea comparado. Si lo hacemos con Latinoamérica, donde la inseguridad jurídica es una realidad innegable en la mayoría de Estados y los excesivos trámites jurídicos únicamente es posible sortearlos mediante sobornos o dádivas al responsable de turno, España quedaría como un lugar recomendable para hacer negocios.

Sin embargo, si comparamos España con los países de nuestro entorno europeo, observamos algunas diferencias de gran relevancia:

  • Mayores costes asociados a los trabajadores por cuenta propia. Mientras en países como Reino Unido se paga una cuota de autónomos que oscila entre 12€ y 58€ acorde a los ingresos, en España se acerca a la escandalosa cifra de 300€ mensuales, que incluso aumenta en caso de ser autónomo societario.
  • Las trabas burocráticas que ralentizan el proceso. Según datos del Banco Mundial en su informe Doing Business, para abrir una empresa en España es preciso llevar a cabo 9 trámites que requerirán al menos 17 días, pero nuestros vecinos lusos sólo tendrán que superar 3 trámites que les demorarán entre 2 y 3 días.
  • El capital a desembolsar es más elevado. Mientras que en España se necesitan 3.000€ para constituir una sociedad de responsabilidad limitada, en Chipre, Irlanda, Lituania, los Países Bajos, el Reino Unido, Francia, Grecia e Italia no se exige capital social mínimo.

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Fuente: Informe Doing Business en España, 2015

Además, es evidente la falta de un ambiente que apoye el emprendimiento tanto a nivel institucional como social. En este sentido, el papel de las universidades debería resultar clave a la hora de enfatizar las virtudes del esfuerzo y la realización personal, así como dotar de espacios para emprender dentro de las propias instalaciones y generar una verdadera conexión entre el sistema educativo y el mundo empresarial. Resulta lamentable que durante los estudios en Administración de Empresas en ningún momento se motive a los alumnos a crear una empresa o ni siquiera se explique cómo hacerlo.

La sociedad también debe evolucionar y olvidar esos prejuicios infundados que muchas personas tienen hacia la figura del empresario. Ciertas ideas preconcebidas perfilándole como un personaje explotador de los trabajadores a su cargo están, desgraciadamente, bastante extendidas en España. Los emprendedores y empresarios son personas que asumen un elevado riesgo para intentar poner en marcha una actividad, que además suele generar empleo y riqueza para el país. Sin duda, ellos son los verdaderos héroes anónimos que impulsan día a día la economía y deberían ser premiados, no vilipendiados.

Por último, también resulta necesario contar con mayor apoyo gubernamental y garantizar el acceso a financiación, así como incentivos fiscales para fomentar la inversión y atraer el mejor talento. Sería interesante la creación de un programa de inversión público-privado al estilo del modelo de los fondos Yozma de capital riesgo en Israel, enfocado en start-ups de alta tecnología, que ha logrado actuar como catalizador del emprendimiento y la innovación en el país hebreo hasta convertirlo en la segunda mayor potencia tecnológica del mundo (conocido como “Silicon Wadi”).

5. La receta secreta para triunfar

Como en la mayoría de cosas en esta vida, no hay una fórmula secreta salvo el trabajo duro, la perseverancia y una apropiada planificación y gestión. Ya sabemos que la mayoría de emprendedores fracasan, por lo que me gustaría proporcionar algunas recomendaciones adicionales para que éste no sea el caso:

  • Déjarse asesorar por profesionales. Es imposible saber sobre todas las áreas del negocio por lo que conviene contactar con expertos que nos ayuden.
  • Pivotar. Modificar todos los aspectos del negocio que sean necesarios hasta encontrar un nicho rentable en el mercado.
  • Realizar un aprendizaje continuo. Es muy importante estar actualizado constantemente sobre la materia y otras que pudieran despertar nuevas ideas.
  • Relacionarse con otros emprendedores. Encontrarse en un entorno motivador con personas en nuestra misma situación resulta un importante aliciente.
  • Intentar llevar una vida saludable y organizada. Cultivar a menudo tanto el cuerpo como la mente.
  • Creer en uno mismo y en nuestra idea. Si nosotros no estamos convencidos de que nuestro proyecto satisface de forma adecuada una necesidad, será difícil que otras personas lo estén.

Si has llegado hasta aquí y tienes una idea empresarial que quieres sacar adelante, te deseo el mayor de los éxitos. La suerte no existe, la suerte se trabaja. ¡Adelante!

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